SANTIAGO PUENTE

Italia-Brasil: Una histórica rivalidad

Al final de semana y principios de ésta, se retomaron los partidos eliminatorios de cara al Mundial 2014

Por SANTIAGO PUENTE26/3/2013 - MÉXICO
Italianos y brasileños empataron en Ginebra (Getty).
Italianos y brasileños empataron en Ginebra (Getty).

Yo quisiera expresar el desarrollo de un gran espectáculo brindado por dos selecciones cuya rivalidad es de las más añejas y gratas dentro del futbol mundial, a pesar de no jugar en esta fecha, eliminatorias, uno por ser anfitrión y el otro por simple descanso.

En Ginebra, Suiza, se enfrentaron Brasil e Italia, en un partido cuyo carácter era de “amistoso”, situación que no se entiende de esa manera cuando estas dos escuadras se topan cara a cara.

Este duelo tiene mucha historia; data desde el mundial de futbol disputado en Francia, en el año de 1938, donde ambas selecciones se toparon en semifinales, siendo Italia la vencedora, derrotando al Brasil de Leónidas. Italia conseguiría ese año su segundo título mundial. A partir de ese momento, innumerables capítulos de esta “batalla” se han plasmado en las páginas históricas del futbol.

Otro antecedente y más recordado seguramente fue, aquella final en México, donde Brasil derrotó 4-1 a Italia en una final soñada por los brasileños que fueron ampliamente superiores. Una de las mejores selecciones brasileñas de todos los tiempos, donde figuraban Rivelino, Jairzinho, Tostao, Gerson, Carlos Alberto y por supuesto Pelé, para muchos un equipo de época.

Recordar entre estos dos, aquel partido en España, donde Italia con tres anotaciones de Paolo Rossi, eliminaba a Brasil. Ese año Italia fue campeona. En 1994 Brasil se llevó el título mundial, ganándole en penales a una Italia, fatigada por los tiempos extra, que afectó su desempeño en la tanda de penales, haciendo estragos principalmente en Baggio y Baresi, dos futbolistas extraordinarios. Ahí se cerró un capítulo más de la extensa rivalidad de Italia y Brasil, que juntos suman nueve títulos mundiales, nada despreciable. Brasil tiene cinco copas del mundo (1958, 1962, 1970, 1994, 2000) Italia tiene cuatro (1934, 1938, 1982 y 2006).

Todo ese haber competitivo entre los dos combinados, los situó, hace apenas unos días, en Ginebra para exhibir uno de los duelos más atractivos de la llamada fecha FIFA, acompañados de gran número de enfrentamientos ese mismo día con respecto a las eliminatorias correspondientes a cada país. Brasil, por ser el anfitrión no juega las eliminatorias en Sudamérica; pese a ello, siempre es importante estar en gran nivel competitivo, de alta exigencia y que mejor que haberlo encontrado en Italia, que descansó, no tuvo actividad en su grupo, a quien por cierto se topará en la Copa Confederaciones junto con Japón y México.

El examen para los dos era importante, el inicio fue vertiginoso con una Italia, que desde hace algún tiempo renunció a defenderse tanto y adoptó una postura más atractiva y agradable, similar a la de los brasileños. La Scuadra Azzurra buscó de inmediato el arco rival. Muy buen manejo de pelota en la mitad de la cancha a pesar de no contar con una pieza clave, Claudio Marchisio. Julio César fue la figura de Brasil, síntoma del dominio italiano que por cosas del futbol o azares del destino perdía 2 -0. Brasil demostró todo ese talento, todo su potencial en dos jugadas, redujo su capacidad futbolística a dos esbozos de Neymar, que acabarían con una definición de trámite para Fred y la otra sublime y exquisita de Oscar. Fuera de eso, Brasil no existió más. En un duelo de altísimo nivel y exigencia,  Italia con dinámica, velocidad y buen futbol emparejó los cartones. Los cambios de Prandelli funcionaron, aún y que sacó a Pirlo para que ingresara Cerci, futbolista del Torino. Gran partido de Balotelli. Se juntó todo a favor de Italia, las piezas embonaron perfectamente, y el equipo siguió jugando bien, hasta que encontró su recompensa y aun así pudo ganar el partido.

Estos dos ejemplificaron en noventa minutos, toda su grandeza histórica aunque para mí Italia fue superior y Brasil sólo compitió con ciertos pasajes de lucidez. Dos caras similares,  los dos intentando jugar hacia adelante, de Brasil no es novedad, pero de Italia, desde la llegada de Prandelli, se agradece que con todo ese talento, se desarrolle un futbol diferente, con una nueva identidad, con una vertiente distinta  a la que practicó tantos años y que no gustó, el catenaccio.

El ver este tipo de rivales como sinodales, siempre hay que agradecerse. Así que para México, el enfrentar a Japón y equipos de esta índole como Italia y Brasil siempre será BIENVENIDO por el aprendizaje y por la exigencia que implica enfrentarlos para poder adquirir un nivel más que aceptable.

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